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Fuertes alzas en el precio del ajo

Precio ajo

El precio del ajo cotiza al alza ante la fuerte demanda exterior y la escasez de este producto en España.

La buena cosecha recogida en Andalucía, unida a su gran calidad, ha estimulado la exportación a Brasil, donde el ajo español tiene un gran reconocimiento. Este aumento de la exportación ha provocado una falta de ajos en España que ha incrementado el precio de este producto en nuestro país.

El precio que perciben hoy los agricultores no tiene nada que ver con el obtenido en años anteriores. "Ahora mismo, el agricultor recibe entre 1,40 y 1,50 euros el kilo cuando el año pasado recibía unos 80 céntimos por la misma cantidad". Si nos remontamos a tres campañas, la comparación resulta hasta ridícula pues se llegó a pagar unos 35 céntimos por kilo", cuenta Fernando Esteban Gómez, productor de ajo en Portillo (Valladolid). Hace tres años ocurrió lo contrario a lo que pasó éste, poca cosecha en Andalucía y de menor calidad, por lo tanto más oferta en España y bajada de precios.

El ajo es un cultivo inestable en precios, alternando campañas en las que vale, con otras en las que se roza el umbral de rentabilidad. "Lo ideal seria una regularidad, un precio medio entorno a los 1,20 euros por kilo que ofrezca estabilidad al sector". El problema, asegura este productor vallisoletano, viene "cuando hay dos años buenos y se lanzan a sembrar personas ajenas al sector que provocan un hundimiento de los precios porque luego el mercado no absorbe tanta oferta".

Cultivo de riesgo

Todo ello a pesar que es un cultivo en el que se arriesga mucho dinero. El precio que cuesta sacar adelante una hectárea de ajos que luego producirá unas 10 ó 12 toneladas -ya cortadas las cabezas- ronda los 7.000 euros. Como en la mayoría de cultivos, la distribución es la gran beneficiada en la comercialización de este cultivo y la que se lleva el mayor beneficio. "Ahora mismo se vende un cuarto de kilo a entre 2 y 3 euros. Un margen importante teniendo en cuenta que el agricultor que percibe 60 céntimos por cada kilo -menos de la mitad de lo que se cobró hace tres años- ya pierde dinero".

De ahí, que muchos productores busquen salida en la exportación que ofrece mejores precios. Además de Brasil, nuestros ajos viajan principalmente hasta Polonia, Francia, Italia y regiones de esta como Nápoles donde valoran el ajo español y especialmente el de la zona norte porque aguanta bastante. "A diferencia de nosotros, ellos los venden en paquetes de ristras con otros productos como las cebollas", apunta, Fernando Esteban.

En Castilla y León han terminado hace unos días unas siembras que abrió Córdoba en septiembre y que después cogió el testigo Cuenca, con Las Pedroñeras. "La tendencia es que se mantengan los buenos precios pero todo dependerá de cómo evolucione el cultivo".

Fuente: El Economista

Lunes, 8 de febrero de 2016